Añora Ivette el beso de su padre
a Habana, Cuba. Con un simple beso en la mejilla del ser querido, la alegría de estar juntos y disfrutar de la libertad y la justicia social que merecen todos los seres humanos, cada cubano celebra este tercer domingo de junio, el Día de los Padres.
Pero… el sueño de la niña Ivette González ha sido truncado. Está en sus dibujos, esos que solo puede compartir con los amigos del aula. Esta niña cubana no podrá depositar su beso en el rostro del padre este 17 de junio solo por ser hija de un héroe, René González Sehwerert.
La injustita que comete el gobierno de los Estados Unidos con Cinco jóvenes cubanos los privará este domingo de disfrutar del calor de sus hijos de su familia y de recibir la felicitación como todo los padres del mundo.
Aunque pequeña aún, Ivette, heredera del legado de Martí sabe que las cualidades de los padres quedan en el espíritu de los hijos como quedan los dedos del niño en las alas de una fugitiva mariposa.
Por eso la hija menor de René González, uno de los Cinco cubanos presos en cárceles del Imperio por defender a Cuba del terrorismo, revolotea libre en esta isla caribeña como hermosa mariposa y está segura de que las personas honestas del todo el mundo continuarán demandando la libertad de su padre y sus compatriotas.
Poco antes del día de los padres escuche a Mirtha González, madre de Antonio Guerrero decir que esta era una batalla a corazón abierto y así lo será porque el clamor de Cuba y de sus aliados en el mundo abrirá sus pechos y alzará sus voces hasta lograrlo.
Los cinco cubanos que este tercer domingo de junio, injustamente sentirán la ausencia de sus hijos, tienen más que sobradas razones para confiar en que más temprano que tarde se hará justicia.
Seguros están de cómo dijera el Apóstol de la Independencia de Cuba: “Fusta recogerá quien siembre fusta: besos recogerá quien siembra besos”. Para entonces los de la pequeña Ivette estarán multiplicados por los cientos de miles de personas que en todo el mundo exigen : ¡Libertad para los Cinco!.